¿Es la impresión 3D el futuro de construir las cosas?

Escrito por Rita —  junio 17, 2014

impresora 3d crowdfunding

La impresión 3D erradica residuos, reduce los costes de transporte y puede que volvamos a, productos bajo demanda, con mano de obra local, personalizada.

Parece que no pasa semana sin noticias sobre la impresión en 3D. Y con noticias como el primer exoesqueleto impreso en 3D que devolvió a la vida los brazos a una chica; carne cruda creada con una ‘bioimpresora’; o ropa impresa hecha a medida… ¿Es de extrañar por qué?

La impresión 3D es una tecnología increíble que hace posible la creación de un objeto físico sólido a partir de un modelo digital en 3D. También se conoce como fabricación aditiva porque los objetos se construyen generalmente de capas. Un robot, conocido como una impresora 3D, rocía el material  -metal, yeso, polímero, resina- mediante unas boquillas maniobrables. Después de depositar la capa inferior, espera a que se seque o se solidifique, y trabaja lentamente su camino hacia arriba hasta que se finalice del producto.

De hecho, la impresión 3D es un término que abarca un puñado de tecnologías, denominadas en función del material, la cantidad de colores y resolución requerida, así como la financiación disponible. Algunas tecnologías de impresión 3D son muy similares, pero cada una de ellas aborda el reto de una manera diferente, con sus ventajas e inconvenientes asociados.

La Sinterización selectiva por láser y el procesamiento digital de luz son dos de las tecnologías más potentes disponibles en el momento. Estos son los métodos industriales utilizados principalmente para hacer las operaciones de fabricación más eficientes -generalmente para la industria aeroespacial, el sector médico o de automoción.

sinterizacion selectiva laser 3d impresora

La NASA, por ejemplo, está probando impresoras 3D de alimentos para los viajes espaciales. Los médicos, por su parte, están probando prótesis 3D impresas y el hospital de Utrecht llevaron a cabo recientemente un trasplante de cráneo 3D impreso. Además, el primer coche de carreras impreso en 3D fue probado recientemente en el circuito de Hockenheim, con resultados satisfactorios (aceleración de 0 a 100 km/h en sólo 4 segundos).

El 3D llega a las masas

Aunque “gran parte del crecimiento en la impresión 3D entre 2014 y 2020 provendrá de las industrias de la salud y aeroespacial“, de acuerdo con MarketsandMarkets, la impresión 3D ha existido durante bastante tiempo, la primera impresora 3D de trabajo fue creada en 1984 por Chuck Hull de 3D ​​Systems Corp-, para que el software fuera más fácil de usar, y el hardware más pequeño y más barato.

De hecho, la impresión 3D está empezando a llegar poco a poco a las masas. En cuestión de unos pocos años, se ha vuelto bastante popular, especialmente entre las comunidades de bricolaje, hackers y constructores amateur. Como consecuencia, incluso si no puedes modelar y diseñar tu propia idea, es posible encontrar modelos de otras personas en internet y utilizarlos como base para tu propio proyecto. Y, en octubre de 2013, la impresora “Todo-en-uno” Zeus 3D printer recaudó más allá de su objetivo de crowdfunding, por lo que pronto será posible copiar elementos físicos e imprimirlos sin tener que modelar el objeto original en primer lugar.

Sin embargo, las impresoras 3D no son tan accesibles aún. Cualquiera que esté considerando comprar una debe estar dispuesta a invertir un promedio de 400€ a 1500€ y para arriba. Para los interesados, Engadget tiene una guía increíble para las impresoras 3D que incluye los modelos grandes y pequeños, personal y profesional. También 3Ders.org ha publicado una tabla de comparación de los precios, los modelos, los fabricantes, plazos de entrega, y más para las docenas de impresoras 3D comercialmente disponibles y financiadas mediante crowdfunding.

Pero hay otras opciones disponibles. Si te gustaría poder usar una impresora 3D, pero no quieres comprarla, puedes dirigirte a tu espacio o comunidad ‘maker’ local y convertirte en miembro. Y si no encuentras uno cerca, vale la pena consultar en universidades o escuelas de diseño locales.

Y, por supuesto, también se puede recurrir a una empresa de impresión en 3D profesional, como Shapeways o Sculpteo, que pueden imprimir tu modelo o idea y algunos incluso te permiten vender tus creaciones a través de su plataforma web.

El futuro de la construcción

También hay sitios como 3DHubs que hacen posible la conexión de gente que quiere imprimir con gente propietaria de las máquinas adecuadas. De hecho, estos sitios son parte de una tendencia de la gente que quiere democratizar el proceso de ideación a la producción.

“Mientras que la revolución industrial hizo mucho para el avance de la humanidad, erradicó la fabricación local de que gente como mi abuelo, un zapatero, dominaban. Atrofió la habilidad de los pequeños artesanos”.

Avi Reichental, pionero de la impresión 3D.

Este movimiento cree la impresión en 3D podría reducir la necesidad de transporte de los productos y nos lleve de nuevo a los orígenes, la artesanía personalizada local.

En marzo de 2014, se inició la construcción de la primera casa impresa en 3D. Hedwig Heinsman de Dus Arquitectos dijo en una entrevista a The Guardian: “La industria de la construcción es una de las industrias más contaminantes e ineficientes que hay. Con la impresión en 3D, hay cero residuos, reducción de los costos de transporte, y todo puede ser fundido y reciclado. Esto podría revolucionar la forma en que hacemos nuestras ciudades”.

Esto es sólo el comienzo de la impresión 3D. Puede que aún se trate de un pasatiempo para los hackers y los makers, pero más pronto que tarde se convertirá en algo común en nuestras vidas. Hoy en día, las impresoras 3D ya se están utilizando para crear piezas de aviones de titanio, huesos humanos, máquinas a escala nanométrica, y más. ¿Qué cosas más será capaz de crear en el futuro?.

Fotografía: Keepitsurreal, Emeraldinsight

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