Por qué tu hogar es el siguiente ‘big data’

Escrito por Pablo —  febrero 5, 2014

nest google termostato internet de las cosas

Google está construyendo un entorno del ‘internet de las cosas’, tal y como hizo con Android en la telefonía móvil. 

“El funcionamiento de MavHome [un acrónimo para ‘Managing an Adaptive Versatile Home’ (Gestión de una casa adaptada y versátil)] puede explicarse con el siguiente ejemplo. A las 6:45 a.m., MavHome enciende la calefacción porque ha aprendido que la casa necesita quince minutos para calentarse y llegar a la temperatura óptima para el momento de levantarse. La alarma se apaga a las 7:00, señal que enciende la luz del dormitorio y activa la cafetera de la cocina. Bob entra en el baño y enciende la luz. MavHome graba sus acciones, muestra las noticias matutinas en la pantalla del baño, y enciende la ducha. Mientras Bob se afeita, MavHome nota que Bob está un kilo por encima de su pero ideal, por lo que ajusta el menú que le sugerirá para ese día. Cuando Bob termina de vestirse se apaga la luz del baño y se enciende la de cocina, donde una pantalla muestra el menú del día y las noticias que Bob estaba leyendo en el baño.”

¿Ciencia ficción? Seguramente podría parecerlo en el año 2002, cuando cinco investigadores publicaron el estudio “El papel de los algoritmos de predicción en la casa de arquitectura inteligente MavHome“, y el párrafo transcrito iba más allá de los sueños más salvajes de cualquiera. Pero ya no. El 13 de enero Google compró Nest Labs, una empresa amiga, en palabras del propio comprador “para reinventar los dispositivos no queridos, pero importantes en el hogar, como termostatos y detectores de humo”.

¿Qué significa? ¿Por qué ha comprado Google una empresa de termostatos?

La compra de Nest ha sido la segunda adquisición más grande de las 146 que ha realizado Google en sus quince años de existencia. Solo la compra de Motorola Mobile, por 9.100 millones de euros, fue más cara. Google está pagando casi 2.400 millones de euros por una compañía que solo tiene tres años y vende dos tipos de productos -termostatos y detectores de humo-, en tres países: Estados Unidos, Canadá y Reino Unido. Y no está pagando todo en efectivo.

google precio compra empresas grafico

Por lo tanto, tiene que haber algo más en juego que el simple envío de anuncios de Gmail con extintores cuando su casa está en llamas, como tuiteó Sam Biddle, de Valleywag, el 13 de enero.

Nest puede ser la base sobre la que Google construirá el entorno para introducirse en el internet de las cosas, tal y como hizo Android en la telefonía móvil. Y, para la sociedad en su conjunto, el impacto de Nest podría ser similar al de los smartphones. Nest es el primer paso hacia la casa inteligente, pero ello comporta el riesgo de acercarnos demasiado a un futuro en que las máquinas -y las compañías que las controlan- sepan lo que hacemos… Y qué es lo que vamos a hacer a continuación.

Para entender por completo las implicaciones de Nest para la compañía y la sociedad, debemos responder tres preguntas: Qué hacen en Nest, qué obtiene Google de Nest, y qué significan ambas empresas para el resto de nosotros.

¿Qué hacen en Nest?

Nest fue fundada por Tony Fadell (uno de los padres del iPod) y Matt Rogers (también ex-empleado de Apple) en mayo de 2010, aunque su primer producto no llegó al mercado hasta septiembre de 2011. Fabrica dos productos: detectores de humo y termostatos. La empresa tiene alrededor de 200 empleados, de los cuales casi la mitad son ex-trabajadores de Apple. Sus datos financieros no han sido publicados.

Nest trabaja en domótica, mediante el aprendizaje automático. Sus dispositivos recogen datos y predicen actividades. Utilizan algoritmos que se autocorrigen para predecir los movimientos, tareas e interacciones de quienes viven en casa. Basándose en estos datos, se autoprograman. Por ello, y como señalaba el estudio antes citado, los termostatos se auto-regulan para minimizar el consumo de energía. En términos prácticos, es la Casa Inteligente hecha realidad.

El equipamiento más interesante de Nest parece ser el termostato, dado que es el que cuenta con los elementos más avanzados de auto-predicción. Además, tiene una API disponible para que los desarrolladores la sincronicen con sus dispositivos. En términos prácticos, implica una plataforma tecnológica abierta a la creación de apps por parte de terceros.

nest google casa conectada a internet

El termostato de Nest necesita estar conectado a una red Wi-Fi para actualizar automáticamente su software. Paradójicamente, ello ha causado algunos problemas de experiencia de usuario. Tal y como un cliente reportó recientemente en la App Store: “Cuando los termostatos pierden la conexión a la red, intentan volver a conectarse. En cuanto se desconectan, algo que sucede diariamente aunque solo sea por 20 segundos, el dispositivo no tiene red y requiere una re-conexión manual.” Para hacer que los productos de Nest funcionen, los compradores deben instalar la app en sus smartphones.

¿Qué obtiene Google de Nest?

Nadie sabe a ciencia cierta cuál es la respuesta, pero hay algunas hipótesis bien formuladas.

El beneficio más obvio para Google es la experiencia de alrededor de 100 ex-empleados de Apple, incluyendo pesos pesados de la firma, como Fadell y Rogers. Pero esto no justifica el precio que han acordado pagar por Nest.

Los dos elementos más críticos para Google podrían ser los datos recogidos por la empresa, y las posibilidades de que la plataforma de convierta en algo así como el Android del internet de las cosas.

En términos de datos, los dispositivos de Nest pueden obtener una gran cantidad de información sobre los hábitos, interacciones y actividades de cualquier persona en su propia casa. Ello combina un componente físico (el dispositivo), información (la confluencia de datos para tomar las decisiones y auto-ajustarse), y la comunicación (el software para re-orientar la información). El “tesoro” de los datos puede proporcionar a Google un acceso sin precedentes a lo que la gente hace cuando no están conectados a internet.

Las posibilidades de la plataforma son además inmensas. Debido a sus componentes de comunicación, los dispositivos de Nest pueden conectarse a todos los elementos de una plataforma Android y, en un futuro, a otros productos de Google como los coches sin conductor (si este proyecto sale adelante), las Google Glass, u otro hardware. Nest además permite el desarrollo de apps de modo que, en un futuro, puede convertirse en una plataforma independiente para Google en el campo del “internet de las cosas”. Por ello, la plataforma de Nest podría ser la base para conectar, por ejemplo, las gafas de Google a los coches sin conductor u otros productos. Tal y como Roger escribió una vez la compra de la compañía se hizo pública, “Apuesto a que hay un montón de cosas que podríamos hacer juntos.”

El problema de la estrategia de Google con el internet de las cosas está lejos de definirse. Dos semanas después de comprar Nest, Google vendió la parte más importante de Motorola Mobile a la empresa Lenovo, tan solo dos años y medio después de haberla adquirido. Incluso dejando a un lado la cantidad que pagó Lenovo (2.100 millones de euros), Google ha perdido 4.400 millones de euros con esta operación, aunque retenga la mayoría de las 17.000 patentes de Motorola, y parte de su división en I+D. En el caso de Nest, parece que no existen bienes intangibles de los que beneficiarse.

Google también ha estado en una “juerga” de compras de empresas que desarrollan algoritmos de auto-correción (léase, inteligencia artificial), como DeepMind, Schaft, y Boston Dynamics. Siguiendo su tradición, Google ha sido de todo menos clara explicando sus planes. El 30 de enero, en la videoconferencia que siguió a sus resultados del último trimestre Nikesh Anora, Vicepresidente de Google y Jefe de Operaciones dijo, cuando se le preguntó por un análisis realizado por Crédit Suisse:

“Como saben por la compra de Nest, seguimos innovando, continuamos centrados en hardware, en áreas que adelantan nuevas fronteras.”

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Los logros de Google en hardware hasta el momento han sido modestos. Dejando a un lado artilugios como el ChromeCast, el producto más importante de la compañía, las Google Glasses, están todavía en fase experimental.

La misma incertidumbre rodea el eventual uso de los datos obtenidos por Nest. En un post publicado en su blog el 14 de enero, Rogers se refirió al intercambio de datos con Google en términos inequívocos: “Nuestra política de privacidad limita claramente el uso de la información del cliente a la mejora de los productos y servicios de Nest.”

Google, Nest, y el resto de nosotros

Google es una empresa que trabaja con datos y obtiene el 85% de su beneficio de la venta de anuncios a medida de sus usuarios. Con Nest, podría tener acceso a los datos sobre aquello que están haciendo sus usuarios cuando no están conectados a internet, o cuando no llevan encima su teléfono android. Nest puede averiguar los patrones de comportamiento de las personas cuando están en sus casas, incluyendo el tiempo que invierten en realizar otras actividades, o incluso cuántas personas hay en una habitación. Estudios empíricos muestran que, al contrario de lo que se pudiera pensar, los comportamientos humanos pueden ser asombrosamente repetitivos, por lo que los algoritmos de predicción podrían hacer lo que dicen sus nombres y, efectivamente, predecir lo que vamos a hacer.

Es cierto que Nest ha dicho que no compartirá sus datos con Google.

Sin embargo, ¿qué impediría  a Google cambiar los términos de uso de Nest en un futuro? A cualquier usuario de gmail que accede a YouTube sin registrarse se le pide que escriba su nombre, y la web está diseñada para poner su nombre de gmail “en el cuadro derecho” (por supuesto, para el interés de Google). ¿Sucederá esto algún día con Nest? ¿Será Google capaz de saber, y predecir, dónde estaremos a determinadas horas?

A modo de predecir el futuro, como algo sacado de los Jetsons (“Los Supersónicos”), volvamos al estudio The Role of Prediction Algorithms in the MavHome Smart Home Architecture:

“Durante el desayuno, Bob se da cuenta de que el suelo está sucio y le pide al robot que limpie la casa. Cuando Bob se va al trabajo, MavHome cuida de la casa, y activa los aspersores a pesar de saber que hay un 70% de probabilidad de lluvia. Más tarde, MacHome pide leche y queso al supermercado. Cuando Bob llega a casa, la compra ha llegado y la sauna está preparada.”

¿Va a confiar Bob en una gran compañía -Google- para que cuide de su vida de ese modo?

Fotografía: mbeoPierre Lecourtdavid_axe

Pablo

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El Mundo's hack in Washington / Corresponsal de El Mundo en Washington. Author of 'El Monstruo. Memorias de un Interrogador'